sábado, 7 de marzo de 2015

Decisiones

  Bueno ya estamos otra vez aquí frente al ordenador y pensando ¿que leches escribo yo hoy? bueno que no cunda el pánico algo se me ocurrirá. 
ahh ya se, vamos a hablar de tomar decisiones: parece algo muy fácil de hacer pero yo os digo que no es así sobre todo cuando son decisiones "difíciles". 
  Todo ocurre de la siguiente manera: se te presenta una situación en la que tienes que tomar una decisión, con las fáciles no hay problema, pero con las difíciles (¡hay está el drama amigos!), le das mil vueltas a que hacer, le preguntas a tus amigos, a la familia, rezas, te vas a una adivina, etc, y al final después de muchas vueltas y de un dolor de cabeza de narices haces lo más inteligente que se te ocurre en ese momento  coges una moneda y dejas que tu destino lo elija la cara o la cruz. Cuando la monedita ha volado (en caso de estar algo cegata tener un detector de metales al lado por si la has lanzado allá a ca dios y no la ves) y ha salido una opción u otra te quedas mirando lo que ha salido y piensas ¡jooo, yo no quiero hacer eso! así que dices ¡va dos de tres! y así te tiras un buen rato hasta que al final tomas una decisión por aburrimiento y rezas para que sea la correcta.
  Por eso queridos amigos recomendaros que si tenéis que tomas una decisión difícil no os olvidéis de dos cosas importantes: la caja de aspirinas (pal susodicho dolor de cabeza) y la monedita (pa que llegado el caso decida ella y así le echas la culpa luego de la mala decisión).
  Por último deciros que no os asuste tomar decisiones porque este camino que es la vida esta lleno de ellas y algunas te pueden llevar a vivir experiencias maravillosas y a conocer a gente estupenda. 
    Saludos.

3 comentarios:

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  2. No soy mucho de lanzar monedas al aire, pero tengo que confesar que el método es el que más claridad arroja a mis pesquisas resolutivas.
    Distribuida ya la suerte entre la cara y la cruz, cuando la moneda alza el vuelo, ahí, justo en ese preciso instante es cuando veo la luz y me encuentro encomendándome a la providencia para que (por favor) no salga tal opción...
    Y si puestos a la faena, resulta que la fortuna no está de acuerdo con mi invocación, no me arriesgo a que sea más cabezota que yo (en la ronda dos de tres) y le coja cariño a la opción primera, por eso sin ningún género de remordimiento ni pesar, por mis tahúres actitudes, insisto hasta que ¡BINGO!, mi alternativa favorita cae rendida a mis pies.
    Es un método que puedo recomendar absolutamente, garantía de éxito en el 100% de los casos

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  3. Seguiré tu consejo y lo pondré en práctica la próxima vez.

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